sábado, 5 de septiembre de 2015

Comentario a "Boudica, reina guerrera de los celtas" serie de Wanda Scott



He leído recientemente los dos primeros libros de la serie que esta escritora escocesa dedica a la reina Boudica de los icenos en su lucha contra la dominación romana de Britania: “el sueño del águila” (2003) y “el sueño del toro” (2004). Le siguen después, “El sueño del sabueso” (2005) y “el sueño de la serpiente” (2006), que en mi caso quedan pendientes de lectura  para otra ocasión.
He disfrutado mucho trasportándome gracias al verbo ágil y vívido de la autora al mundo independiente, amante de la libertad etéreo, brumoso, húmedo, frío, primitivo y medio salvaje  de la Bretaña prerromana o Albión –nombre conocido más antiguo de la isla, Alban en galés/córnico/bretón, o tierra de los albiones-. Sin ser un experto en el mundo celta, creo que la atmósfera medioambiental y sociocultural de los icenos,  sus vecinos trinovantes  y por extensión del resto de britanos, está bastante bien conseguida y claramente contrapuesta a la de los civilizados invasores que han perdido la conexión simbiótica con el entorno,  provocan en él un mayor impacto medioambiental y donde  el  peso de los invisibles esclavos es determinante.
Encarnan los romanos la mayoría del lado tenebroso de toda acción dramática que se precie,  compensadas en parte por las virtudes humanas y castrenses de Corvo (Quinto Valerio Corvo) y la aparentemente inexplicable actuación del emperador Claudio al amnistiar en Roma al  caudillo celta Caradoc, amante de la protagonista. Su hermano Amminio, romanizado, supone la quintaesencia de la oscuridad al conseguir que Ban, épico héroe guerrero iceno y medio hermano de Boudica, por mor de sus malas artes, trasmute y tras su liberación de la esclavitud  por parte de Corvo se convierta en el atormentado ciudadano romano y legionario ejemplar Julio Valerio,  azote además de su pueblo cuando es destinado a la isla.
Los animales ocupan un papel estelar, el perro de Ban, Granizo, adoptado después por su medio hermana Boudica, los caballos, fundamentales en la cultura celta son un buen ejemplo puesto de manifiesto con las habilidades como jinete y encantador ecuestre, bien como iceno o romano, de Ban-Julio Valerio.
El aspecto religioso, mágico y espiritual es también un elemento clave. El culto a Mitra romano y el panteón celta junto con la relevancia de los druidas (bardos, y ensoñadores, tanto masculinos o femeninos) están bien desarrollados en la trama, entreviéndose claramente que la frontera entre ambos mundos, la realidad física y la extracorpórea es difusa, dejándose influir la primera por la segunda –en la novela se describen varios casos de tales efectos: niebla, sueños adivinatorios, temporales marítimos, apariciones, etc.-.
La tensión narrativa es  constante manteniendo al lector atento en el desarrollo de la trama.  Es una ficción que pretende el entretenimiento. Se mezcla la realidad y la fantasía tanto en  hechos como en personajes novelados, con mayor proporción del segundo elemento de la argamasa. Los riesgos de anacronismo están ahí, probablemente en escasa medida en cuanto al mundo físico se refiere y quizás sean algo mayores en el terreno psicológico o mental puesto que salvar la distancia entre el siglo XXI y el I de nuestra no es tarea fácil por mucha documentación y asesoramiento que se tenga. La interpretación del lector todavía está más plagada de peligros al  llevar  incorporadas lentillas con la visión de nuestra época y si podemos cometer errores con los libros de historia, en el caso de la novela histórica el riesgo es aún mayor.  
No puede despreciarse además ni el peso que puedan llegar a tener en nuestras  interpretaciones, la simpatía y atractivo del “idílico salvaje”, aderezado además con el plus de luchar por la salvaguardia del territorio ancestral y la supervivencia de la identidad propia amenazados por la inherente aculturación que conlleva el paso del rodillo de la maquinaria romana, aplicable en todos los ámbitos (militar, político, económico y sociocultural) ni la evidente desproporción de ambos lados de la balanza que a veces nos hace decantarnos por el eslabón más débil.
En los estantes de los libreros ocupa un lugar destacado la novela histórica, prueba del interés que suscita en el gran público. Puede ser una divertida y atractiva manera de acercarse al farragoso, tedioso, abstracto, complicado y difícil mundo de la historia aunque conlleve que en el poso queden arraigadas ideas, concepciones o interpretaciones poco científicas desde el punto de vista histórico.
A pesar de todo creo que  su lectura es recomendable y seguro que os será  grata  y entretenida.

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