He leído recientemente los
dos primeros libros de la serie que esta escritora escocesa dedica a la reina
Boudica de los icenos en su lucha contra la dominación romana de Britania: “el sueño del águila” (2003) y “el sueño
del toro” (2004). Le siguen después, “El
sueño del sabueso” (2005) y “el sueño
de la serpiente” (2006), que en mi caso quedan pendientes de lectura para otra ocasión.
He disfrutado mucho
trasportándome gracias al verbo ágil y vívido de la autora al mundo independiente,
amante de la libertad etéreo, brumoso, húmedo, frío, primitivo y medio salvaje de la Bretaña prerromana o Albión –nombre
conocido más antiguo de la isla, Alban en galés/córnico/bretón, o tierra de los
albiones-. Sin ser un experto en el mundo celta, creo que la atmósfera
medioambiental y sociocultural de los icenos,
sus vecinos trinovantes y por extensión
del resto de britanos, está bastante
bien conseguida y claramente contrapuesta a la de los civilizados invasores que
han perdido la conexión simbiótica con el entorno, provocan en él un mayor impacto medioambiental
y donde el peso de los invisibles esclavos es
determinante.
Encarnan los romanos la
mayoría del lado tenebroso de toda acción dramática que se precie, compensadas en parte por las virtudes humanas
y castrenses de Corvo (Quinto Valerio
Corvo) y la aparentemente inexplicable actuación del emperador Claudio al amnistiar
en Roma al caudillo celta Caradoc, amante de la protagonista. Su
hermano Amminio, romanizado, supone
la quintaesencia de la oscuridad al conseguir que Ban, épico héroe guerrero iceno y medio hermano de Boudica, por mor de sus malas artes,
trasmute y tras su liberación de la esclavitud por parte de Corvo se convierta en el atormentado ciudadano romano y legionario
ejemplar Julio Valerio, azote además de su pueblo cuando es destinado
a la isla.
Los animales ocupan un
papel estelar, el perro de Ban, Granizo, adoptado
después por su medio hermana Boudica, los
caballos, fundamentales en la cultura celta son un buen ejemplo puesto de
manifiesto con las habilidades como jinete y encantador ecuestre, bien como
iceno o romano, de Ban-Julio Valerio.
El aspecto religioso,
mágico y espiritual es también un elemento clave. El culto a Mitra romano y el panteón celta junto
con la relevancia de los druidas (bardos, y ensoñadores, tanto masculinos o
femeninos) están bien desarrollados en la trama, entreviéndose claramente que
la frontera entre ambos mundos, la realidad física y la extracorpórea es
difusa, dejándose influir la primera por la segunda –en la novela se describen
varios casos de tales efectos: niebla, sueños adivinatorios, temporales
marítimos, apariciones, etc.-.
La tensión narrativa es constante manteniendo al lector atento en el
desarrollo de la trama. Es una ficción
que pretende el entretenimiento. Se mezcla la realidad y la fantasía tanto en hechos como en personajes novelados, con mayor
proporción del segundo elemento de la argamasa. Los riesgos de anacronismo
están ahí, probablemente en escasa medida en cuanto al mundo físico se refiere
y quizás sean algo mayores en el terreno psicológico o mental puesto que salvar
la distancia entre el siglo XXI y el I de nuestra no es tarea fácil por mucha
documentación y asesoramiento que se tenga. La interpretación del lector
todavía está más plagada de peligros al llevar incorporadas
lentillas con la visión de nuestra época y si podemos cometer errores con los
libros de historia, en el caso de la novela histórica el riesgo es aún mayor.
No puede despreciarse además
ni el peso que puedan llegar a tener en nuestras interpretaciones, la simpatía y atractivo del “idílico
salvaje”, aderezado además con el plus de luchar por la salvaguardia del
territorio ancestral y la supervivencia de la identidad propia amenazados por
la inherente aculturación que conlleva el paso del rodillo de la maquinaria
romana, aplicable en todos los ámbitos (militar, político, económico y
sociocultural) ni la evidente desproporción de ambos lados de la balanza que a
veces nos hace decantarnos por el eslabón más débil.
En los estantes de los libreros
ocupa un lugar destacado la novela histórica, prueba del interés que suscita en
el gran público. Puede ser una divertida y atractiva manera de acercarse al
farragoso, tedioso, abstracto, complicado y difícil mundo de la historia aunque
conlleve que en el poso queden arraigadas ideas, concepciones o
interpretaciones poco científicas desde el punto de vista histórico.
A pesar de todo creo
que su lectura es recomendable y seguro que
os será grata y entretenida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario