Seguro estoy de que quiénes me conocen se preguntarán por qué esta entrada en este cuaderno y no en el correspondiente a Lanzarote.
La respuesta es muy sencilla, aunque el Risco de Famara está en la isla conejera y en teoría le correspondería el blog que he habilitado sobre la misma, la cuestión tiene mucho de reto personal y al darle en este corto artículo un tratamiento más particular me ha parecido oportuno encuadrarlo aquí, dejando para otro momento y lugar una mayor profundización en uno de los emblemas de nuestra querida isla purpuraria.
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| Vista cenital del enorme farallón del Risco de Famara que supera ampliamente los 20 km de extensión con acantilados fósiles y activos, abarca desde Punta Fariones hasta las proximidades de Teguise |
Suelo salir con un grupo de amantes del pateo que en su día hicieron el recorrido completo de la ruta por el Risco de Famara, siguiendo básicamente la antigua carretera conocida como avenida de las playas, que es un camino de tierra que atraviesa el Risco desde La Caleta de Famara hasta el lugar conocido como Bajo El Risco. Nunca llegó a ponerse en funcionamiento debido a los continuos desprendimientos. Fue utilizada al principio para conectar con las galerías que se excavaron para extraer agua (pinchar El Teide dicen en Tenerife).
Actualmente se encuentra en mal estado, siendo complicado transitar por ella en algunos tramos.
Actualmente se encuentra en mal estado, siendo complicado transitar por ella en algunos tramos.
Como en su momento no pude acompañarles y me picaba mucho la curiosidad, a lo largo del tiempo he realizado algunos intentos de explorar la ruta en ambos sentidos. En el itinerario del gráfico arranco desde La Caleta. La carretera conecta con la de Famara por encima de la urbanización conocida como de Los Noruegos y como se aprecia, el recorrido a pie se inició algo más allá de esta urbanización. La hora y la prudencia aconsejaron en su momento no adentrarnos más en el camino.
En esta otra ocasión dejamos el vehículo en el camino pegado a la playa, que continuamos hasta cerca de una de las galerías. El deterioro del último tramo es manifiesto, estando bastante peor que la última vez que anduvimos por allí, hará ya algo más de 30 años. El regreso lo hicimos por arriba.
Se puede acceder a la ruta por el otro lado, bien por el antiguo camino de Los Salineros, senda que se pierde en muchos tramos, por Guinate o por la Senda de Los Gracioseros, mantenida en buen estado y es la usada en las dos o tres veces que he probado a realizar parte del trayecto.
Efectuar la ruta completamente no resulta fácil porque a la dificultad intrínseca del recorrido se añade la longitud de 13-14 km. Esto obligaría a usar dos vehículos o que alguien te recogiera al final, ya que volver al punto de partida implica duplicar la distancia. A estas alturas me quedarían por recorrer los 6-7 km centrales, que coinciden precisamente con los de la mayoría del acantilado plenamente activo y donde se concentran muchas de las dificultades.
Efectuar la ruta completamente no resulta fácil porque a la dificultad intrínseca del recorrido se añade la longitud de 13-14 km. Esto obligaría a usar dos vehículos o que alguien te recogiera al final, ya que volver al punto de partida implica duplicar la distancia. A estas alturas me quedarían por recorrer los 6-7 km centrales, que coinciden precisamente con los de la mayoría del acantilado plenamente activo y donde se concentran muchas de las dificultades.
El sábado, ocho de junio de 2019, dejando el coche en el aparcamiento que al efecto hay habilitado al principio del sendero, justo enfrente de la finca-villa rural La Corona, en la zona de Las Rositas, iniciamos el trayecto mis dos queridas perritas acompañantes y un servidor siendo las 9:20 horas (la imagen que antecede es de otro día). El planteamiento es llegar hasta donde sea posible y dar media vuelta cuando sean las 11:30.
La senda está bien porque tiene mantenimiento aunque hay que ir con precaución por la abundancia de material suelto ya que está muy transitada por deportistas, turistas, amantes de la naturaleza, etc.
Sigue una trayectoria en zig-zag que en su mayoría discurre por la colada lávica que procedente del volcán Corona se precipitó por el Risco en busca del mar. Se salva un desnivel que supera ampliamente los 300 m en menos de 1 km.
Ya he perdido la cuenta de las veces que he transitado por esta vía, la primera hace muchos años (década de los 80), con los hijos pequeños y en compañía de Alejandro y su familia. El esfuerzo fue descomunal aunque mereció la pena. Hoy, con unos cuantos años más a las espaldas, me parece algo más fácil -claro, con menos peso y sin la responsabilidad de cargar con los chinijos-. De todas formas el truco está en seguir tu propio ritmo e ir pasito a pasito.
Casi completando la bajada y un poco antes de llegar a la altura de la última torre eléctrica que jalona el sendero, me desvio hacia la izquierda por una estrecha senda que lleva a las casitas que hay pegadas a la costa de la zona conocida como Debajo de Guinate y que sigo hasta enlazar con la carretera de tierra ya comentada.
Hay tramos que están en buen estado, la vegetación ha ocupado la mayoría de la superficie y aún en lugares con poca pendiente, por donde pasa alguna barranquera, o bien se acumulan los detritus por encima o se ha socavado el piso.En un anterior intento exploratorio, a medida que el camino iba ascendiendo nos adentramos en el territorio propio de las cabras que por estos lares campan a sus anchas,
estamos pegados otra vez al risco y hemos vuelto a superar los 200 m de altura. La majestuosidad del paisaje es impresionante. Se aprecian con claridad los diferentes estratos, las capas de lava superpuestas, el material suelto que atestigua la descomposición y antigüedad del terreno que transitamos...
En esta impresionante vista se contempla con meridiana claridad el Archipiélago Chinijo con La Graciosa en primer lugar, la majestuosidad del Risco de Famara en la zona de Bajo El Risco y Debajo de Guinate, amén de la confluencia de la colada lávica citada con el mar, en este caso El Río, brazo que separa Lanzarote de La Graciosa. A estas alturas el graznido de las gaviotas es ensordecedor, sumándose al rumor de las olas y el sonido del viento. En suma, nos encontramos ante un panorama sobrecogedor.
Estas acumulaciones a más de 250 m.s.n.m., hablan, además de la edad del terreno, de que éste alcanzó bastante mayor altura de la actual (se calculan unos 1000 m) y que el mismo se ha desmantelado muchísimo por la acción erosiva en su sector noroccidental. Es también manifiesto el importante ocupamiento de la calzada por estos materiales en algunos enclaves y en tan sólo algo más de 50 años.
La antigua estructura volcánica en escudo de Famara se formó a lo largo del tiempo en tres etapas diferentes (10-4 Ma). Su desmantelamiento nos permite observar como los materiales más recientes se tenían que abrir paso sobre los anteriores ubicados más abajo, dejando estos vistosos diques intrusivos por donde se inyectaba el basalto hacia la superficie.
La acción erosiva nos ha dejado estas espectaculares huellas dejando su impronta en el paisaje. Aparentemente se ve cerca La Caleta de Famara (Bahía de Penedo en los mapas) aunque desde este punto faltarían todavía entre 6 o 7 km para llegar a su extremo más oriental.
Como son cerca de las once y media, es hora de regresar. Hasta aquí hemos llegado sorteando algunos obstáculos y echando mano de la prudencia.
He aquí uno de los motivos por los que es un aliciente el hacer estos tortuosos recorridos.
La vuelta, ahora cuesta abajo hasta llegar a la base de la senda de Los Gracioseros, se nos hace más rápida y mucho más agradable.
Subir otra vez el risco es cuestión de paciencia.
Al final una gran satisfacción por haber cumplido suficientemente uno de los retos más complicados con los que he tenido que bregar en los últimos años.
Para saber más:
- Eduardo Hernández-Pachecho "Por los campos de lava. Relatos de una expedición científica a Lanzarote y a las Isletas canarias. Descripción e historia geológica (1907-1908)" Ed. de Torcusa para la Fundación César Manrique Madrid 2002
- VV. AA. "Geografía. Lanzarote: Geografía de un espacio singular" Cabildo de Lanzarote. Gran Canaria 2002.
- Carmen Romero "El Relieve de Lanzarote" Cabildo de Lanzarote Gran Canaria 2003
- VV. AA. "Parque Nacional de Timanfaya. Guía geológica" IGME y Everest. León 2010.
- Agustín Pallarés "Diccionario de topónimos de Lanzarote" Ed. Remotas Gran Canaria 2014.
- http://www.geoparquelanzarote.org/
- Jaime Gil y Marta Peña "Flora Vascular de Lanzarote" Cabildo de Lanzarote Gran Canaria 2018.
- http://biologiayctma.com/floralanzarote/
























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